-Vete a la terraza, túmbate y mira las estrellas.
+ ¿Para qué?
-Hazme caso.
[(Y me fui corriendo hacia la terraza con una manta, me tumbé encima de ella y me quede mirando las estrellas mientras su voz me decía…)]
-Recuerda aquella noche, recuerda el primer beso, las miles de caricias y los millones de besos. Recuerdo que estaba tumbado a tu lado y cuando me acerque para besarte, me quede hipnotizado en tus ojos. La luna se reflejaba en ellos, eran mágicos; como tú. Esa noche hacia frio y estuvimos abrazados toda la noche, hasta el amanecer…
[(Y en ese momento sentí un calor especial en mi cuerpo, como si alguien estuviese a mi lado…) (desde ese momento no creo en que la distancia haga el olvido, creo en que la distancia es otro de los muchos obstáculos que tendremos que saltar, y juntos, lo conseguiremos.)]

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