¿Sabes qué?
Puedes hacerme daño tirándome todos los pedazos rotos de mi corazón, pero no esperes que yo te los vuelva a tirar. Y es que te di tanto, que con esos trozos creare una muralla que me proteja de ti, de hablarte, de verte, de tocarte… Y estaré feliz porque al fin y al cabo tendrá una mejor utilidad.

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