Estás impecable.
Te has alisado el pelo, y la verdad es que te queda súper
bien. Te has repasado el flequillo haciéndote tirabuzones descendentes y las
puntas un poco rizadas. El color tan claro de tu pelo hace una perfecta combinación
con la sombra dorada de tus grandes ojos
verdes. Maquillaje más oscuro que claro,
y una base de rosa brillante en los labios. La mejor sonrisa que podrías tener
en este momento, está reflejada en tu cara. La manicura francesa no te habría podido
quedar mejor. Tienes las joyas más bonitas de la casa puestas en tu cuerpo. El
vestido, es perfecto para ti: blanco, corto, con un cinturón de flores dorado,
te realza el pecho y no te hace culo… ¿Qué más puedes pedir? Zapatos de 15 cm,
y un bolso que va a juego con el vestido.
Te repasas los últimos detalles y te dispones a salir… pero, ¡eh! ¡Espera!
¡Que te has olvidado completamente del interior!
Quizá no todo sea una tía buena que vista bien, se
maquille perfectamente, y de juego a los tíos
¿No? No sé, tú decides lo que quieres ser…
No hay comentarios:
Publicar un comentario