Quien inventó la palabra felicidad, la creó de tal manera que sea una forma de llegada. Un hábil invento sarcástico en el que todos sueñan, todos creen tocarla pero siempre ha sido instantánea. Ese instante casi imaginado cargado de emotivismo en el que quedamos al borde del abismo. un momento inusual por lo que merece la pena luchar. Contando con la marca que deja cuando se va, ese huracán de emoción que nos hinunda hasta dejarnos en ebullición, y sin control desaparece sin ton ni son. Crees morir. Vacio de sentimiento, sin ganas de continuar. Para analizas y ves, vino y se fué sin avisar, en pocos momentos volverá, solo toca esperar.

No hay comentarios:
Publicar un comentario