Una venda en los ojos y un inconsciente elevado nos lleva a cometer
una y otra vez errores que nos marcan. Es desafiar a una realidad por el gusto
a lo imposible, es como retarnos a nosotros mismos creyendo que tenemos la capacidad de ser inmunes al dolor. Tal vez deberíamos de quitarnos
las ideas que nos ocultan el horizonte, de arrojar al baúl de los recuerdos
nuestro aguante, de huir de aquello que nos atrae como a imanes. Afronta que la
solución de los problemas no es siempre enfrentarse a ellos, que a veces es
mejor evitarlos para evitar esas putas consecuencias que acaban con todos, que
nos comen la cabeza, que no nos dejan vivir… Antes de actuar piénsatelo dos veces, que las cosas no son como realmente lo parecen.

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