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jueves, septiembre 10, 2015

Únicos

Ni el delirio más bonito ni la cordura más sana pueden evitar que me sienta extremadamente irrealista con mis pensamientos. Perderme en un laberinto sin salida alguna es una proposición, pues prefiero la soledad que vivir rodeada de mentes cerradas. Y detesto cuando alguien grita con palabras mudas, porque retumban en mis oídos las ondas de la indiferencia y prefiero sentir odio que no sentir nada. Aferrarme al movimiento y amar la sinestesia de los segundos que marca este reloj. Me encanta columpiarme en los nudos más cerrados y evitar la simpleza de las cosas más absurdas. No somos iguales, ya que el grado de locura marca niveles desalentadores en las personas que etiquetamos como normales. Déjame perderme en mi mundo de colores y prestarle mi mano a los modales, para que cambien, para que aprendan que no hay reglas que nos puedan cohibir. Y a los actos les diría que dejaran de importar, pues vida solo hay una y no es opaca, por mucho que nos empeñemos en verlo así. Que la luz que te deslumbra no logre apagar tus idas y venidas, esas que ponen nervioso hasta al aire que respiras. Tómame o déjame y si no te gustan esas opciones puedes discutirme con testimonios de esos que creen tener argumentos buenos para convencer. Aunque siento decirte que no te escucharé, estaré pensando en como partir de una patada este planeta para así sentirme un poquito más firme. Porque no somos uno, eso es mentira, el número uno solo se inventó para las victorias, no es nada. Pero la nada me gusta, pues es fiable para perderse. Entonces rompamos la regla de los impares y quedémonos con los únicos, que al fin y al cabo, es lo que somos. 


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Por que sin ella..

Por que sin ella..
todo esto no seria posible..